Ximena Do Santos.
NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO.
Espero que estén recibiendo con agrado estos calorcitos que se están dejando sentir en toda nuestra querida ciudad...
Pues aquí estoy de nuevo, pero esta vez para contarles una anécdota muy singular y que quiero compartir con ustedes, solo para que vean como somos los seres humanos, tan frágiles y tan prejuiciosos...
Estaba en la librería Ghandi, fui a comprar el libro Memorias de una Geisha, ya que tenía ganas de leer ese libro desde hace mucho más no había podido ir a comprarlo; en fin, estaba viendo yo otros libros cuando comencé a sentir una mirada en mi, yo no reparaba en ello, pero al sentir más fuerte la sensación no pude evitar buscar de donde venia, y cual fue mi sorpresa al descubrir al dueño de esa mirada tan indiscreta pero cautelosa a la vez, era un hombre de mediana edad, yo solo me le quede viendo y le sonreí...
El se me acercó más adelante, presentándose como Joaquín, un hombre de 39 años, más alto que yo (yo mido 1.72 y este tipo me sacaba mas de 10cm.), tez blanca, ojos café y con una sonrisa muy linda, hicimos clic en ese momento, y muy cortésmente me invitó a tomar un café.
Sinceramente como era hora de la comida y mis tripitas ya se estaban comiendo unas a otras le propuse que mejor fuésemos a comer, el aceptó muy gustoso... Ya estando en el restaurante de nuestra elección comenzamos a platicar más abiertamente, el se disculpó por las mirada que me lanzaba, pero decía que no podía evitarlo, que yo le había llamado bastante la atención, yo le pregunté que era lo que le habìa llamado la atención en mi, el solo dejó salir una sonrisa muy traviesa de sus labios, con lo cual yo pude adivinar que era, pues como estábamos en plenos calores al igual que ahora, llevaba yo un minivestido muy fresco, con unas sandalias y llevaba el cabello suelto.
Ya habiendo roto el hielo ( creo que ya lo habìamos roto desde antes ja ja), comenzamos a charlar de 20 mil cosas, pues el tipo a pesar de ser joven tenía una plática bastante interesante, hablabamos de economía, de la biodiversidad, de las etnias de nuestro país, de cultura en general, desde épocas prehispánicas hasta nuestros dìas, de religión, de tecnología, en fin, no paràbamos de platicar; ya llevábamos mas de cuatro horas dialogando y mejor le propuse ir a otro lugar mas tranquilito... ( obviamente le propuse ir a un bar, no sean mal pensados ), ya estando allí seguimos con nuestra plática, hasta que el me preguntó que a que me dedicaba, yo, obviamente hago 20 mil monerías, sin embargo, a pesar de estar en ese entonces trabajando en la página como Escort no le confesé ello, no porque me avergonzara ser acompañante, para nada, pues es un trabajo tan honesto como cualquier otro; pero nunca me gustaba confesarlo a un desconocido, por muy buena química que hubiese hecho con el., así que le dije que era estilista y diseñadora de imagen, él al parecer suspiro muy aliviado, pues me dijo que sin que yo me ofendiera pero él había creído que yo era Escort, pues mi apariencia, según el era muy descriptiva según sus conceptos de lo que es una escort, pero que después del largo rato que estuvimos charlando me dijo que ya no lo creía así, pues mi actitud y mi personalidad nada tenían que ver con una Acompañante... y ese comentario me intrigó bastante, así que le pregunté de por qué el pensaba ello, y su respuesta me dejó con la boca abierta!!!!
El tipo, que hasta ese momento me había resultado bastante inteligente y culto, y con una sutileza que muy pocas veces salta a la vista en un hombre, fue perdiendo credibilidad ante mis ojos, pues obviamente traía atorado algo muy fuerte dentro de sí, y estaba muy cerca de revelármelo.
Según sus conocimientos de lo que era una escort era un cuerpo llamativo y bastante atractivo ( podía ser curvilíneo o delgado, pero de que llamaba la atención la llamaba ), una vestimenta muy provocativa, y un andar muy sugestivo; eso era en cuanto a su descripción física, ya en la intelectual se dejó ir grueso, pues según el las y los escort eran unos cabezas huecas, interesados, insensibles, fríos y muy incultos, que no tenían tema de conversación, y que para lo único que servían era para estar en la cama... Yo no lo podía creer, pues el hombre que había ante mi ya no era el mismo, ahora lo veía con otros ojos, y me resulto increíble esta situación, pues todo iba de maravilla; pero ahí no paró todo, cuando comenzó a dar su opinión acerca de las chicas trans, pues obviamente yo se la pedí quedé aún mas con el ojo cuadrado; pues para el, las mujeres trans eran vulgares a mas no poder, insoportables, pedantes, divas y 20 mil cosas, es mas, me dijo - Yo olería a un joto de esos en kilómetros, si hubiera uno aquí yo lo detectaría en segundos -, en ese momento no pude evitar soltar una sonrisa bastante fuerte y divertida, pues su actitud era ahora de lo más inmadura e infantil posible, pues el hombre que tenía un gran conocimiento cultural y que me había dado a entender que llevaba una vida de mundo le había fallado su olfato!!!!
Yo ya no pude mas, y debido a sus confesiones, el no se había percatado de que en sus narizotas tenia a un joto de esos, así como el nos llamaba, yo, con toda la diplomacia del mundo le dije que me perdonara, pero que ahora era mi turno; le confesé que yo era escort y como cereza en el pastel que también era Transgénero, o sea un joto de esos a los que el olía a kilómetros... el simplemente se quedó sin habla, ya que después de haber dado a conocer sus muy delicados y sutiles puntos de vista no lo creía, el me decía que lo estaba bromeando, que el no lo podía consentir.
En ningún momento lo ofendí, simplemente le hice ver que como seres humanos tenemos derecho a equivocarnos y corregir nuestros errores, ya que el, en esta ocasión había hablado de manera muy subjetiva, pues el hecho de catalogar a un tipo de persona en un estereotipo tan rebuscado y desvirtuado de la realidad no era siempre lo correcto... quizás el hubiese tenido encuentros con gente así, no se, pero su manera de juzgar tan duramente a una persona que tiene como subsistencia el mundo del acompañamiento no era muy sana, pues el nos estaba pintando como seres incapaces de ser plenos y carentes de sentimientos, y hablando por nosotras, las mujeres de género, que el león no era como lo pintaban, le hice ver que si en su momento el había tenido una mala experiencia con una Escort Transgénero, pues todo apuntaba a que si, no podía juzgarla a ella ni mucho menos a todas las chicas que entramos dentro del perfil.
El, debido a mis fuertes declaraciones no tuvo otra opción que relatarme su experiencia; resulta que el hombre en cuestión alguna vez contrató a una escort trans, y que el nunca esperó que esta niña moviera en el más cosas que las sexuales, ya que sin poder evitarlo el se enamoró de la chica, sin embargo ella no sentía lo mismo por el, me contó que le ofreció retirarla del medio (clásico en estas situaciones) pero que ella no estaba dispuesta a hacerlo, en fin, en pocas palabras este hombre sufrió de una decepción amorosa y ahora embestía y despotricaba en contra de las chicas escort trans.
Él, después de un gran silencio me dijo que yo le gustaba bastante, que el hubiese aceptado mi situación como transgènero, mas que no podía con el hecho de que yo fuese acompañante... era una lastima, pues aunque no se hubiese logrado nada sentimental con el, si hubiésemos logrado una gran y maravillosa amistad, pero sus prejuicios y las telarañas de su cabeza no le permiten ser feliz...; pedimos la cuenta, el invitó de nuevo, se despidió de mi, yo le pregunté que si no le gustaría que nos viésemos otra vez, pero el solo se disculpó y me dio las gracias por mi compañía.
Yo solo espero que este hombre pueda superar su pasado y que encuentre la felicidad, pues no todo lo que brilla es oro... Es increíble que parezca así, pero como dijera mi padre, -No todos los burros nacen del mismo color-, cuando se trata del amor es muy difícil olvidar, pero cuando logramos perdonarnos crecemos de manera tal, que sin querer atraemos la felicidad a nuestras vidas...
viernes, 11 de septiembre de 2009
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